Vaginismo: cuando el sexo produce dolor
Al igual que la dispareunia, el vaginismo es un trastorno de dolor sexual. Sin embargo, en el caso del vaginismo el dolor en el acto sexual se va a producir debido a la contracción involuntaria de los músculos pelvianos que rodean la entrada a la vagina. Estas contracciones involuntarias hacen que la entrada del pene sea intolerable para la mujer ya que con la experiencia dolorosa que producen las contracciones involuntarias la mujer tendrá un miedo intenso a la penetración. El vaginismo, por tanto, se va a producir únicamente en mujeres y éstas suelen ser incapaces de tolerar cualquier tipo de penetración. ¿Cuál es la causa del vaginismo?El vaginismo se produce por el miedo psicológico intenso a la penetración y no por una lesión física o un defecto de la vagina. Este miedo puede estar ocasionado por situaciones traumáticas como violaciones, abusos o abortos aunque en muchos casos el miedo se desarrolla progresivamente debido a ansiedad sexual o falta de información sobre la sexualidad que conducen a relaciones sexuales no satisfactorias. Tratamiento del vaginismoEn el tratamiento del vaginismo, además de la educación sexual y la discusión en terapia de actitudes negativas y contraproducentes sobre el sexo, se van a llegar a cabo unos ejercicios concretos para este tipo de trastornos.
El ejercicio específico del vaginismo va a consistir en la inserción gradual de dilatadores vaginales de tamaño creciente tratando de conseguir la relajación de la musculatura vaginal. Es decir, la mujer irá introduciendo de forma progresiva dilatadores de pequeño diámetro a la vez que trata de relajar su musculatura y de forma paulatina irá introduciendo dilatadores con un mayor tamaño. La mujer va a incrementar el tamaño de su dilatador en la medida en que ella se sienta capaz de tolerarlo unos diez o quince minutos en su vagina. Será la mujer quien controle el ritmo de su tratamiento. Una vez que la mujer es capaz de tolerar dilatadores con un diámetro similar al pene se comenzará a practicar el coito de un modo progresivo y siempre con la colaboración de la pareja.
En el tratamiento del vaginismo el objetivo va a ser que desaparezcan los temores a la penetración por lo que será de suma importancia que las circunstancias en las que se comienza a practicar el coito sean relajadas y sin exigencias.
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