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Fobias Específicas
Las fobias específicas son miedos irracionales y patológicos a objetos o situaciones muy concretos. La persona con una fobia específica sufre un temor muy intenso ante la presencia o la anticipación del objeto o situación fóbica. Generalmente, las personas con fobias concretas reconocen que el miedo que sienten es excesivo y que no responde a una amenaza real, pero que sin embargo, “no lo pueden controlar”.
Existen numerosos tipos de miedos, de hecho, podemos encontrarnos con los miedos más comunes como el miedo a volar o el miedo a los ascensores hasta los más variopintos como el miedo a los espejos. Los más frecuentes son:
- Fobia a los animales: existen miedos a todo tipo de animales pero los más temidos son las serpientes, las arañas, los gatos, los ratones, los perros, los pájaros y todo tipo de insectos.
- Fobia a la sangre (hematofobia), las heridas y las inyecciones
- Fobias a aspectos del ambiente natural: son miedos a todo tipo de aspectos de nuestro ambiente como el miedo a las tormentas, al agua y el más frecuente, el miedo a las alturas.
- Fobias situacionales: son miedos a estar en determinadas situaciones, los más frecuentes son:
- Miedo a volar en avión
- Claustrofobia: miedo a los espacios cerrados
- Miedo a las alturas
- Brontofobia: Miedo a las tormentas
- Otras Fobias: temores a asfixiarse, vomitar, temores a los globos, temor a los espejos, y un largo ectéctera.
Generalmente, las fobias específicas se van a mantener toda la vida sino se realiza un adecuado abordaje psicológico. En la mayoría del los casos la persona va a vivir con el miedo tratando de evitar el objeto o situación temida cuando sea posible. Si lo que teme es algo poco frecuente como serpientes o ratones, probablemente la persona no tendrá dificultades en convivir con su fobia sin apenas molestias. Sin embargo, en otras ocasiones, cuando el objeto o la situación temida son frecuentes y necesarios para la vida de la persona la fobia puede ser un importante obstáculo y generar graves consecuencias para la persona– pensemos en una persona con miedo a los ascensores que trabaja en un décimo piso o en una persona que vive en un pueblo aislado y tiene miedo a los coches –. Incluso, en los casos más graves, la fobia se puede agravar con la presencia de crisis de ansiedad o ataques de pánico ante la presencia del objeto o situación fóbica.
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